Atracción fatal
En una de mis botellas de náufrago, (de las que lanzo a las aguas arboladas de la opinión mediatizada con la esperanza de que un puñado de almas gemelas comparta las razones de un particular que sigue con estupor el desarrollo de la vida política y no política nacional e internacional), expuse mi opinión sincera de que Pedro Sánchez debía seguir en su cargo y pensar a lo grande, con las largas puestas, no dejándose llevar por el día a día, que en España es un huracán de hechos y dichos grotescos, mal digeridos y peor explicados, bajo un chaparrón de voces y ladridos de gentes de dudosa catadura que recurren a "invadir la zona" mientras roban y expolian, o se proponen hacerlo, a manos llenas. El Presidente ha decidido otra cosa y bien está, si de lo que se trata es de coger el toro por los cuernos y morir en el empeño con honra. Pero, personalmente lo considero un error y una precipitación producto de la presión mediática y de los intereses de los grandes poderes mediáticos de este país, que esperan recibir el hueso que les caerá pronto de quienes los financian y espolean.