¿Justicia? Bueno, esto es otro cantar. Porque, como ha sentenciado acertadamente Enric Juliana, ahora "el que pueda cantar que cante". En eso están. Lo de Aldama, un aviso a navegantes, nada más. Puede seguir estafando a la hacienda pública, pero sin pasarse, ¿eh? "Que ya llevas un buen pico, pero bueno, esto te lo ralentiza la fiscalía". Las "dichosas joyas", encontradas de casualidad en un registro feroz e indiscriminado y expuestas a la prensa en bolsas de plástico compradas en un chino, como si se tratase de un botín de atraco, aunque sin los fajos de billetes y los teléfonos móviles de rigor, quizás no den tanto de sí como se pensaba, y hay que escuchar además trinos bien afinados.
Tasadas a precios de hoy por Ansorena (la casa de subastas que tasó un Caravaggio en 1.500 euros), dejan boquiabiertos y desconcertados a todos, especialmente a la izquierda. Esos todos que ahora afirman al unísono: no ha convencido con sus explicaciones sobre las alhajas (tras su paso por TVE). Es afirmación desconcertante: para cualquier observador mediano está bien claro: un regalo presidencial de algún jeque o monarca del Golfo que no se decidió a devolver ni a depositar en el Patrimonio, y que metió en la caja fuerte con el resto de zarracatralla familiar, quizás sin saber su valor a ciencia cierta, como afirma. Cuando no se sabe qué hacer, es frecuente que no se haga nada. Pero ¿es delito, sí o no? Los supuestos legales son dos o tres. Lo demás, los juicios morales o éticos no vienen al caso, porque el público ya se ha formado su opinión hace tiempo al respecto, tras la escenificación de su auto de fe mediático, con filtración de su vida personal a la prensa ("garrote y prensa", que escribía el caudillo, entre tostada y tostada). La caída de un referente, que ahora lo es para la derecha, claro. Ya sus amigos cambian de rumbo procesal y, tras serles mostradas las amplias puertas de salida que abre la colaboración, se afanan en cambiar de abogados, descartando a los juristas de reconocido prestigio y eligiendo algunos más adeptos a la causa, incluida la esposa de un indultado por Aznar, parte del meollo duro del ayusismo cañí. En Madrid es imposible sacar una cereza conspiratoria sin que salgan dos o tres más: la almendra de Madrid es un completo cerezal.
Ahora, con sus amigos turbios cantando, la cosa está negra, y la cárcel es más que una posibilidad, lo que me parece el resultado más lógico teniendo en cuenta la inveterada historia patria. De una cosa estoy seguro: esto a Felipe o a Aznar no se lo hacen. No son tan ingenuos. ¿Quién se acuerda de la amistad de Felipe con Carlos Andrés Pérez, alias CAP? Todavía Venezuela no era una palabra cargada de significado y se podían hacer buenos negocios. De los GAL mejor no hablar. ¿O de sus intereses y mansiones en el Marruecos de la jet, que parece que continúan? La connivencia con el majzen por la cuestión saharaui no es cosa de ayer: lastró al PSOE en su conjunto. Por no hablar de las amistades de Aznar con Murdoch, ese adalid de la libertad de expresión, o con Bush hijo, que invadía países equivocados y leía los cuentos boca abajo. Ahora, las joyas, eso es harina de otro costal. Cosa grave. Del pelotazo de Plus Ultra todo son vaguedades, sin pruebas ni indicios, se nota que a sus amigos les queda una pizca de vergüenza. Pero es solo cuestión de tiempo, hay platos de poco gusto, pero no queda otra. O quizás sea cierto todo, y la avaricia pudo.
Al margen de sus presuntos delitos de ahora, sean ciertos o no, Zapatero siempre me pareció un presidente presentable, educado, culto y hasta simpático, incluso ahora, ya mediada la sesentena, lo que no es poca cosa si uno examina la ristra de expresidentes vivos que adornan la galería de la fama, en su mayoría gente torva y revenida, o incluso algo chiflada, siempre con un sarcasmo o una maledicencia en la punta de la boca, casi revenants de un mundo subterráneo e infernal. "No se puede tocar la brea sin mancharse, Jim" decía Long John Silver, y qué razón tenía. Como el avisado pirata de Stevenson, hicieron mutis por el foro con sus fechorías bien prescritas y ahora hablan, envalentonados, como en una segunda juventud, ya imposible, dueños de una razón soñada.
Zapatero, en cambio, fue algo adicto a la política de gestos, que permitió dar dignidad a varios colectivos, entre ellos el LGTBI, pero también hizo cosas de más fuste, más que gestos, de calado, como la ley de la dependencia o la creación de la UME, que fue recibida con escandalosas protestas por parte de la derecha hace 20 años, o el gran primer paso que llevó a la disolución de la ETA. Los incendios de ahora son una catástrofe que avergüenza a todo un país, pero no sabemos por dónde avanzaría el fuego sin la presencia de esta unidad militar. No vio venir la crisis de 2008, pero ¿quién la vio venir? ¿Vieron en EEUU llegar la crisis de las subprime? A muchos presidentes les sobra un segundo mandato, y quizás fue su caso, quizás entonces la ETA seguiría en sus trece. A otros, el tercero y hasta el cuarto. Aznar hizo bien en evitar un tercero, pero su actuación como ex presidente ha quitado todo valor al gesto, del que parece que lleva arrepintiéndose 20 años.
Que veamos entrar a Zapatero en Soto del Real no es nada descartable, aunque sí muy lamentable. Hay una parte de la derecha dura que es de todo menos piadosa, y que no descansará hasta verlo entre rejas, (o porque la justicia es una maquinaria que una vez que se pone en marcha ya no se puede parar, como dicen de subirse a un tigre), incluso aunque ya no importe, porque ya tengamos a la ultraderecha posando a la puerta de la Moncloa, con sus flamantes carteras, dispuestos a salvar a España y acabar con todos los chiringuitos. Salvo el propio, claro.
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