¡Delenda est Casa Árabe!

Publicado el 5 de julio de 2026, 9:13

Tras mucho perseguirlo, con amagos y declaraciones de unos y otros, por fin el Ayuntamiento de Madrid consigue su propósito largamente acariciado de echar a Casa Árabe de las Escuelas Aguirre, un propósito que en realidad tiene su origen en la Comunidad de Madrid, que se retiró del Patronato que lo gestiona en enero, con un objetivo claramente desestabilizador. Para la Presidenta de la Comunidad, protagonizar un viaje a México en compañía de sus sicofantes (entre ellos el insufrible Nacho Cano) y gastar allí una cifra no desvelada, pero próxima a todo el déficit anual de Casa Árabe (producto en su mayoría de los recortes de las subvenciones), dejando en ridículo a la Comunidad de todos los madrileños y produciendo sonrojo y bochorno (y la elegante ironía de la Presidenta mexicana) en toda España no es algo que importe ni que avergüence a sus protagonistas, acabados todos de fin de semana en la Riviera Maya  a costa de los contribuyentes. Se ve en todo este episodio una vez más la sintonía total entre el penoso Sr. Almeida y la unchained Sra. Ayuso. Madrid DF, territorio cañí: ¡Nos ha merengao!  

A decir verdad, estuve hace poco brevemente, durante la Feria del Libro, en esa institución, y me quedé algo desalentado. Entré y acabé en una exposición algo cutre de fotos sin enmarcar de algún sarao diplomático, en la que se conmemoraba no recuerdo bien qué acto o qué efeméride, pues no me dio tiempo a enterarme, ya que apareció un bedel o responsable de portería )o a lo mejor era el director mismo, al que no conozco, que, sin muchas contemplaciones, me preguntó que qué quería y poco menos que me envió a chiflar a la vía. Aun sabiendo que ya no estaba allí la librería Balqis (desconozco en qué términos se saldó su salida del edificio, aunque no parece que el papel de Irene Lozano, su directora, fuera ejemplar en esa salida polémica, que coleó en la prensa), y pensando que se había dado espacio a otra, dije que estaba viendo la exposición y que buscaba la librería, y mi interlocutor me condujo a la entrada y allí me dio amablemente un papelito con la dirección actual de Balqis, que ya conocía. Así que, a falta de cafetería, porque también se ha cerrado, y de que no parece que hubiera nada más que hacer allí esperé a la persona con la que me había citado en un banco en el exterior, bajo un solecito justiciero, viendo pasar a las runners que cruzaban el jardín viniendo del Retiro y a algún jardinero que merodeaba por allí, herramienta en mano. Un gran contraste con la buena impresión que me dio en el primer homenaje a Federico Corriente hace tres o cuatro años, en el que me pareció que la institución bullía de gente y de actividad. Desde luego, nada parecido al "chiringuito de la biógrafa de Sánchez" (el vocabulario de Vox ya se pasea por las bocas de algunos mandatarios del PP) al que alude el alcalde. Misterios insolubles de la gestión institucional. Cuando los partidos usan las instituciones culturales apolíticas para dar prebendas a sus afiliados o afines, esas instituciones acaban siendo los pasiles de azarosas carreras políticas, y quedan luego abandonadas a su suerte. Me pregunto si desde dentro de la institución hay quienes están colaborando para lograr su desguace. Su silencio es atronador, casi como el del Ministerio de AAEE, que solo ha ofrecido algunas vagas explicaciones. Parece que esté ya decidido: ¡Delenda est Casa Árabe! 

Luego, desde la magnífica terraza del hotel colindante, el Puerta de Alcalá, pude contemplar los tejados de Casa Árabe, hermosos y vetustos, sin saber todavía que tenía sus días contados en ese emplazamiento.

Una verdadera pena, un edificio tan emblemático perdido para la difusión, promoción y defensa de la cultura árabe, tan necesitada hoy en día de apoyo con los vientos que corren. No sé cuáles habrán sido los verdaderos motivos y si efectivamente hay razones arquitectónicas para desalojarla y rehabilitarla, al alcalde no parece que le haya importado mucho el estado del edificio hasta ahora, pero apuesto que su nueva utilidad será mucho más acorde con los presupuestos ideológicos del tándem Almeida-Ayuso, a los que eso de destinar un edificio emblemático de Madrid a una cultura que consideran sospechosa como la árabe es un disparate, pese a que fue un Presidente de la Comunidad del PP, Ruiz Gallardón, el que formalizó la cesión. Ahora corren otros aires, más recios e irrespirables, y todo es selectivo. Casa do Brasil, Casa de América, Casa Sefarad y, si nos ponemos, Casa Paco, todas instituciones impecables e intocables. 

Ojalá Casa Árabe encuentre otra sede en Madrid que esté a la altura de la que ahora debe abandonar, aunque será difícil.


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